domingo, 17 de agosto de 2008

¿Por qué me gusta el negro?



El negro es como una mezcla de sentimientos, es como cuando mezclamos muchas pinturas de muchos colores y al final siempre el resultado siempre es el mismo, una tonalidad muy oscura.
El negro puede expresar una infinidad de sentimientos, pero hay uno que es el que destaca.
El negro te puede representar en cualquier estado, puedes ver muchas cosas en él y puede expresar muchos motivos.
En este momento yo le veo como mi vida, lo veo como yo, es como que puse en una juguera todos mis sentimientos y los mezclé, pero había uno que opacaba al resto y al final resultó un color oscuro que puede representar tristeza, pero también compuesto de duda, inseguridad, pesimismo, desesperación, desilusión, pero hay una parte de deseo por superar todo el resto, por olvidar lo pasado, sin embargo igual es negro. ¿Por qué?, porque puedo mezclar todos los sentimientos esperanzadores del resto de la gente y, a mis ojos, siempre va a ser negro, porque es un color que puede representar mucho, dependiendo del punto de vista que le des.
Un día te puedes despertar triste, vas a tu armario y te pones una polera negra. Al otro día te despiertas feliz, vas a tu armario y te pones una polera negra, porque sientes que esa es la que te está identificando y mezclando todo lo que sientes en ese momento.
Pero también tengo en cuenta que al haber un sentimiento que opaca al resto me puede absorber, es por eso que debería tener a mano siempre otro para aclararlo, siempre y cuando utilice las cantidades apropiadas.

El cielo


El cielo es un espacio hermoso, lleno de curiosidades, con un infinudad de interesantes fenómenos e infinitos sueños.
Es tan grande, tan inmenso, sin embargo en una pequeña porción puede acumular la bellaza más pura que se pueda observar en la Tierra.
Mezclas de colores, tan inesperado, tan inspirador, tan poderoso. Sus nubes que pueden formar diferentes figuras, solo se necesita una mente abierta y dispuesta a aceptar lo que a simple vista se ve, no tratar de procesarlo.
Un amanecer puede ser la escena más bella que se puede observar en toda la vida, ver como aparece lentamente esa bola de fuego que hemos llamado sol y que día a día nos da vida, una estrella inmensa de la cual no podríamos imaginar sus dimensiones, pero podemos observar su importancia. Esas tonalidades que tiñen el cielo y juegan con las nubes, las que bailan con el viento provocando un cuadro digno de ser admirado.
Luego viene El Día, durante él podemos detenernos un minuto, levantar la cabeza hacia el cielo y admirar su belleza, solo por un minuto podemos detener nuestra rutina para darle un poco de nuestro tiempo a la naturaleza. Nunca vemos lo mismo.
Y al final de ese día podemos observar el atardecer, una cálida puesta de sol, con un prometedor "hasta mañana", un mañana que nunca es seguro, pero podemos tener la esperanza de ver un nuevo amanecer. Mientras tanto nos podemos deleitar con la belleza de la Luna, que si te detienes a verla puedes ver su brillo, sus cráteres, su color, su singular forma, y te puedes cuestionar: ¿Cómo algo tan simple puede tener tanta hermosura?, además se hace acompañar por las estrellas, sus secuaces, sin ellas una noche no sería lo que es, misteriosa, hermosa, apasionada, intrigante y te prepara para luego ver, nuevamente, el sol salir.