De tanto llorar, ya no lloro.
De tanto sentir, ya no siento.
De tan poco reir, ya no rio.
De tanto intentar cambiar, ya no lo intento.
De tanto pensar, ya no pienso.
De tan poco expresar, ya no expreso.
De tanto observar, ya no observo.
De tanto imaginar, ya no imagino.
De tanto analizar, ya no analizo.
De tan poco hablar, ya no hablo.
De tanto leer, ya no leo.
De tanto escribir, ya no escribo.
De tan poco vivir, ya no vivo.
miércoles, 19 de noviembre de 2008
jueves, 6 de noviembre de 2008
Mi brillante cuerpo celeste en el espacio Sideral
Tengo una estrella, cada noche que miro por mi ventana está ahí, mirándome de frente.
Comparte cómplices miradas con la Luna, ambas iluminan cada noche, cada misterio y cada deseo.
Mi estrella es la más brillante, la más generosa, la más bella.
Desde aquella posición en el cielo observa sigilosamente cada movimiento, a cada curiosa persona que puebla este extraño planeta. Ella sabe lo que sentimos, puede ver la decadencia de nuestra sociedad, pero también puede ver aquellos corazones esperanzados.
Es mi estrella, una noche, muy tarde, miré por mi ventana. Ahí estaba con su eterno e imponente resplandor, me miró de frente, su luminosidad penetró en mis pupilas, supe que era mía y de muchos más. Supe que había sido cautivada por su naturaleza y que aquella celestial voz me prohibía quitar mis ojos de ella.
¿Quién más posee tal estrella?, dejando de lado que es lo único que me va quedando.
Comparte cómplices miradas con la Luna, ambas iluminan cada noche, cada misterio y cada deseo.
Mi estrella es la más brillante, la más generosa, la más bella.
Desde aquella posición en el cielo observa sigilosamente cada movimiento, a cada curiosa persona que puebla este extraño planeta. Ella sabe lo que sentimos, puede ver la decadencia de nuestra sociedad, pero también puede ver aquellos corazones esperanzados.
Es mi estrella, una noche, muy tarde, miré por mi ventana. Ahí estaba con su eterno e imponente resplandor, me miró de frente, su luminosidad penetró en mis pupilas, supe que era mía y de muchos más. Supe que había sido cautivada por su naturaleza y que aquella celestial voz me prohibía quitar mis ojos de ella.
¿Quién más posee tal estrella?, dejando de lado que es lo único que me va quedando.
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desde la ventana de Claudia Montecinos
martes, 7 de octubre de 2008
Nada queda
Me han despojado de todo lo que alguna vez pude poseer. Me han arrebatado la más mínima huella que pudo haber quedado.
La realidad ha golpeado mi puerta, me ha remecido, me ha hecho caer desde mi esperanza.
Un trueno me ha susurrado que ya no debo creer, que aquella tradición no es válida y que, a menos que me endurezca como nadie, pereceré en mi inocencia.
Cada instante me pregunto si vale la pena, si vale la pena sentir, si vale la pena vivir, si vale la pena luchar, si vale la pena amar.
Cada segundo que pasa lo pienso más y más, si es la fe lo que nos mueve, ¿cómo hemos llegado a este abismo?. La respuesta no la tiene el cielo, ni las estrellas a las que les pedimos deseos, no la tienen los dioses en quienes nos apoyamos, ni la sociedad a la cual culpamos. Si tuviera esa medular respuesta no estaría aquí cavilando sobre el destino.
Me han despojado de todo lo que alguna vez pude poseer. Me han arrebatado de la manera más abrupta la fe... la esperanza. Me han quitado una característica majestuosa: creer en la humanidad.
La realidad ha golpeado mi puerta, me ha remecido, me ha hecho caer desde mi esperanza.
Un trueno me ha susurrado que ya no debo creer, que aquella tradición no es válida y que, a menos que me endurezca como nadie, pereceré en mi inocencia.
Cada instante me pregunto si vale la pena, si vale la pena sentir, si vale la pena vivir, si vale la pena luchar, si vale la pena amar.
Cada segundo que pasa lo pienso más y más, si es la fe lo que nos mueve, ¿cómo hemos llegado a este abismo?. La respuesta no la tiene el cielo, ni las estrellas a las que les pedimos deseos, no la tienen los dioses en quienes nos apoyamos, ni la sociedad a la cual culpamos. Si tuviera esa medular respuesta no estaría aquí cavilando sobre el destino.
Me han despojado de todo lo que alguna vez pude poseer. Me han arrebatado de la manera más abrupta la fe... la esperanza. Me han quitado una característica majestuosa: creer en la humanidad.
martes, 23 de septiembre de 2008
Mi visión
Cómo la sociedad nos ha hecho no sentir, no soñar, no mirar el atardecer, no apreciar la belleza, no detener la monotonía de este sistema de vida, no hacer un descanso, no iniciar un cambio, no mirar más allá de nuestro hombro, no disfrutar la naturaleza, no mirar caer cada gota en un día de Julio, no oír cada sonido con detención, no dejar que esa lágrima recorra nuestra mejilla y caiga mojando nuestro pantalón, no sentir el olor a tierra húmeda, no sentir el sabor a primavera, no disfrutar al pisar una solitaria hoja de Otoño camino a una avenida, no ayudar a quien vemos en aprietos, no ver el vaso medio lleno, no ser felices.
Nos hemos incertado en esta sociedad. No hemos cuestionado sus normas, hemos aceptado cada regla que se nos ha impuesto. Hemos sido arrastrados por la corriente de tal manera que ya es casi imposible retirarse de este juego.
Nos hemos vuelto integrantes de un laberinto que nos ha atrapado y manejado a tal punto que hemos olvidado vivir.
Nos hemos incertado en esta sociedad. No hemos cuestionado sus normas, hemos aceptado cada regla que se nos ha impuesto. Hemos sido arrastrados por la corriente de tal manera que ya es casi imposible retirarse de este juego.
Nos hemos vuelto integrantes de un laberinto que nos ha atrapado y manejado a tal punto que hemos olvidado vivir.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Camino al fin
Sería un día como todos, no voy a decir que tuve un presentimiento, pues nunca he tenido uno. Miré por la ventana de mi habitación, deseé que el frío que ingresaba por las mesquinas rendijas no congelara mi nariz.
Salir de mi casa a tiempo fue todo un reto, pero a pesar de mi demora aún estaba a tiempo de vivir algo que nunca más viviría. El audaz destino se hizo presente en mi camino, cuando llegué a aquel semáforo mi cabeza no pensaba más que en un insistente melodía que había escuchado antes de salir.
Caminé y caminé hasta que fui golpeada y mi cuerpo, en ese instante de trapo, calló varios metros más allá del accidente.
Nunca tuve un presentimiento, nunca nadie vaticinó mi muerte.
Salir de mi casa a tiempo fue todo un reto, pero a pesar de mi demora aún estaba a tiempo de vivir algo que nunca más viviría. El audaz destino se hizo presente en mi camino, cuando llegué a aquel semáforo mi cabeza no pensaba más que en un insistente melodía que había escuchado antes de salir.
Caminé y caminé hasta que fui golpeada y mi cuerpo, en ese instante de trapo, calló varios metros más allá del accidente.
Nunca tuve un presentimiento, nunca nadie vaticinó mi muerte.
domingo, 17 de agosto de 2008
¿Por qué me gusta el negro?
El negro es como una mezcla de sentimientos, es como cuando mezclamos muchas pinturas de muchos colores y al final siempre el resultado siempre es el mismo, una tonalidad muy oscura.
El negro puede expresar una infinidad de sentimientos, pero hay uno que es el que destaca.
El negro te puede representar en cualquier estado, puedes ver muchas cosas en él y puede expresar muchos motivos.
En este momento yo le veo como mi vida, lo veo como yo, es como que puse en una juguera todos mis sentimientos y los mezclé, pero había uno que opacaba al resto y al final resultó un color oscuro que puede representar tristeza, pero también compuesto de duda, inseguridad, pesimismo, desesperación, desilusión, pero hay una parte de deseo por superar todo el resto, por olvidar lo pasado, sin embargo igual es negro. ¿Por qué?, porque puedo mezclar todos los sentimientos esperanzadores del resto de la gente y, a mis ojos, siempre va a ser negro, porque es un color que puede representar mucho, dependiendo del punto de vista que le des.
Un día te puedes despertar triste, vas a tu armario y te pones una polera negra. Al otro día te despiertas feliz, vas a tu armario y te pones una polera negra, porque sientes que esa es la que te está identificando y mezclando todo lo que sientes en ese momento.
Pero también tengo en cuenta que al haber un sentimiento que opaca al resto me puede absorber, es por eso que debería tener a mano siempre otro para aclararlo, siempre y cuando utilice las cantidades apropiadas.
El negro puede expresar una infinidad de sentimientos, pero hay uno que es el que destaca.
El negro te puede representar en cualquier estado, puedes ver muchas cosas en él y puede expresar muchos motivos.
En este momento yo le veo como mi vida, lo veo como yo, es como que puse en una juguera todos mis sentimientos y los mezclé, pero había uno que opacaba al resto y al final resultó un color oscuro que puede representar tristeza, pero también compuesto de duda, inseguridad, pesimismo, desesperación, desilusión, pero hay una parte de deseo por superar todo el resto, por olvidar lo pasado, sin embargo igual es negro. ¿Por qué?, porque puedo mezclar todos los sentimientos esperanzadores del resto de la gente y, a mis ojos, siempre va a ser negro, porque es un color que puede representar mucho, dependiendo del punto de vista que le des.
Un día te puedes despertar triste, vas a tu armario y te pones una polera negra. Al otro día te despiertas feliz, vas a tu armario y te pones una polera negra, porque sientes que esa es la que te está identificando y mezclando todo lo que sientes en ese momento.
Pero también tengo en cuenta que al haber un sentimiento que opaca al resto me puede absorber, es por eso que debería tener a mano siempre otro para aclararlo, siempre y cuando utilice las cantidades apropiadas.
El cielo
El cielo es un espacio hermoso, lleno de curiosidades, con un infinudad de interesantes fenómenos e infinitos sueños.
Es tan grande, tan inmenso, sin embargo en una pequeña porción puede acumular la bellaza más pura que se pueda observar en la Tierra.
Mezclas de colores, tan inesperado, tan inspirador, tan poderoso. Sus nubes que pueden formar diferentes figuras, solo se necesita una mente abierta y dispuesta a aceptar lo que a simple vista se ve, no tratar de procesarlo.
Un amanecer puede ser la escena más bella que se puede observar en toda la vida, ver como aparece lentamente esa bola de fuego que hemos llamado sol y que día a día nos da vida, una estrella inmensa de la cual no podríamos imaginar sus dimensiones, pero podemos observar su importancia. Esas tonalidades que tiñen el cielo y juegan con las nubes, las que bailan con el viento provocando un cuadro digno de ser admirado.
Luego viene El Día, durante él podemos detenernos un minuto, levantar la cabeza hacia el cielo y admirar su belleza, solo por un minuto podemos detener nuestra rutina para darle un poco de nuestro tiempo a la naturaleza. Nunca vemos lo mismo.
Y al final de ese día podemos observar el atardecer, una cálida puesta de sol, con un prometedor "hasta mañana", un mañana que nunca es seguro, pero podemos tener la esperanza de ver un nuevo amanecer. Mientras tanto nos podemos deleitar con la belleza de la Luna, que si te detienes a verla puedes ver su brillo, sus cráteres, su color, su singular forma, y te puedes cuestionar: ¿Cómo algo tan simple puede tener tanta hermosura?, además se hace acompañar por las estrellas, sus secuaces, sin ellas una noche no sería lo que es, misteriosa, hermosa, apasionada, intrigante y te prepara para luego ver, nuevamente, el sol salir.
Es tan grande, tan inmenso, sin embargo en una pequeña porción puede acumular la bellaza más pura que se pueda observar en la Tierra.
Mezclas de colores, tan inesperado, tan inspirador, tan poderoso. Sus nubes que pueden formar diferentes figuras, solo se necesita una mente abierta y dispuesta a aceptar lo que a simple vista se ve, no tratar de procesarlo.
Un amanecer puede ser la escena más bella que se puede observar en toda la vida, ver como aparece lentamente esa bola de fuego que hemos llamado sol y que día a día nos da vida, una estrella inmensa de la cual no podríamos imaginar sus dimensiones, pero podemos observar su importancia. Esas tonalidades que tiñen el cielo y juegan con las nubes, las que bailan con el viento provocando un cuadro digno de ser admirado.
Luego viene El Día, durante él podemos detenernos un minuto, levantar la cabeza hacia el cielo y admirar su belleza, solo por un minuto podemos detener nuestra rutina para darle un poco de nuestro tiempo a la naturaleza. Nunca vemos lo mismo.
Y al final de ese día podemos observar el atardecer, una cálida puesta de sol, con un prometedor "hasta mañana", un mañana que nunca es seguro, pero podemos tener la esperanza de ver un nuevo amanecer. Mientras tanto nos podemos deleitar con la belleza de la Luna, que si te detienes a verla puedes ver su brillo, sus cráteres, su color, su singular forma, y te puedes cuestionar: ¿Cómo algo tan simple puede tener tanta hermosura?, además se hace acompañar por las estrellas, sus secuaces, sin ellas una noche no sería lo que es, misteriosa, hermosa, apasionada, intrigante y te prepara para luego ver, nuevamente, el sol salir.
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